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21/05/2024

A Juan Carlos Stratta, por Nahuel Baridón

El politólogo recuerda y reflexiona sobre el dirigente peronista, a propósito del acto que lo homenajeó en Victoria.

Por Nahuel Baridón

Un de los significados etimológicos de la palabra recordar es “volver a pasar por el corazón”. Eso fue lo que paso hoy con el homenaje a Juan Carlos Stratta en la ciudad de Victoria. La cita se dio en la casa del Partido Justicialista en la ciudad de las siete colinas. Ahí se congregaron familiares, amigos y por supuesto compañeros y compañeras de Juan Carlos, fallecido hace 18 años. Pero también hubo correligionarios, importantes dirigentes de la UCR con trayectoria en el centenario partido.

Se trato de un homenaje muy emotivo a un dirigente peronista que en pleno auge de la renovación recupero la intendencia de Victoria para el peronismo, después de larguísimos y dolorosos años de dictaduras y democracias tuteladas.

La ocasión fue casi una excusa para el reencuentro de viejos dirigentes que protagonizaron la escena política desde la recuperación de la democracia  hasta estos días. Dirigentes que en todos estos años se han perdido en los laberinticos caminos en los que el peronismo se supo bifurcar, quizá para sobrevivir, aunque a veces a costa de diluir aún mas su menguada identidad.

No parece casual entonces que haya sido un homenaje el motivo para ese encuentro. No parece casual que alguien que hizo sentir emociones genuinas desde la política y desde la amistad, hoy sea invocado y sea el artífice de ese encuentro. No parece casual, finalmente, que tan diferentes vertientes y líneas internas del peronismo hoy se hayan dado cita para recordar a uno de los suyos. Menos casual aún, parece el hecho de que, en el país de la grieta, hayan participado importantes dirigentes del radicalismo.

Y decimos que no parece casual porque son los contextos y las circunstancias las que muchas veces determinan las conductas individuales, y mucho más las colectivas. Porque lo que prevalece hoy son los discursos de odio como metodología política, la polarización extrema como estrategia y la crueldad con los sectores vulnerables como practica estatal.

No lo sabemos y quizá sea demasiado pronto para anticiparlo, pero lo cierto es que nos gustaría creer que lo vivido y sentido hoy no fue solo una efeméride, no fue solo un homenaje de ocasión para cumplir. Tenemos la necesidad de creer que lo que hoy se vivió fue la siembra de una semilla, la reivindicación de la política como transmisora de emociones.

Hace tiempo que la política ha dejado de representar la esperanza, se ha vuelto impotente y ha entrado en una espiral de descredito. Por eso es necesario crear un nuevo lenguaje político que se haga cargo de las emociones, porque muchas veces la política renuncia a la decir la verdad de lo relevante para quedarse en la ocurrencia de lo superficial. La deriva narcisista de ese proceso parece imparable y con ello trae aparejado la devaluación de la palabra, del compromiso y del vínculo ideológico y político.

Por eso los encuentros como el de hoy para recordar al compañero, al dirigente político y al amigo, son tan importantes. Cuando todo parece desvanecerse en el aire, aparece la memoria de hombres y mujeres como Juan Carlos Stratta que nos movilizan y nos emocionan, porque las estructuras elementales de la memoria residen en la conmemoración de los muertos. Seamos capaces, entonces, de advertir en esas representaciones colectivas del pasado tal como las forjamos en el presente, el camino necesario y urgente para recuperar nuestra identidad y nuestros valores. Es mucho lo que está en juego y es poco el tiempo que tenemos para perder.

En realidad, lo que queremos expresar es algo difícil, complejo, discutible, pero a lo mejor por eso profundamente cierto en cuanto a por cuál sendero se sale realmente de este laberinto, donde el país se desbarranca por la ladera, perdida toda idea de sí mismo, toda imagen nacional.

En esta errancia del peronismo que está buscando su brújula, “volver a pasar por el corazón” a Juan Carlos Stratta quizá sea un indicio para abrir caminos e insistir en que esta no fue toda la historia.

Entre Ríos Diario