ER Diario
08/07/2020

El deterioro de la economía se hubiera dado con o sin cuarentena

El Centro de Estudios de Económicas de UNER elaboró un informe en donde analiza distintas variables y arriba a conclusiones.

La cuarentenaprodujo y producirá efectos sociales muy fuertes, como el crecimiento del desempleo, la caída de los ingresos y el aumento el de la pobreza e indigencia”.

Pero “el deterioro dramático” de la economía “se hubiera dado con o sin la políticas de aislamiento social, ya que la crisis producida por el Covid-19 es a escala global”.

Estas observaciones forman parte del informe del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Facultad de Ciencias Económicas (CIEFCE) de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

La publicación se titula Reflexiones sobre el impacto económico en el mundo y la Argentina del Coronavirus, y el falso dilema “Salud vs. Economía” y está escrito por Néstor Dominguez y Gabriel Weidmann.

Es un trabajo de tipo descriptivo que emplea y procesa información económica secundaria de varios organismos internacionales como el FMI, CEPAL, OIT, ONUDI, UCA, además de información económica nacional del INDEC y de otros organismos nacionales.

El país enfrenta la pandemia con una “macroeconómica frágil, con severos problemas estructurales, asociados a la política económica ortodoxa de ajuste y valorización financiera aplicada en el periodo 2015/2019”. Así comienza, sin medias tintas, el informe de la casa de estudios.

Los autores invitan a una reflexión, puesto que la pandemia “inexorablemente está afectando dinámicamente a la República Argentina -por la política de aislamiento social llevada adelante-, en la actividad económica, el empleo, el crecimiento de la pobreza, la desocupación, el tipo de cambio, y el financiamiento y gastos del Estado, entre otras cuestiones         “.

 

El falso dilema, “salud vs. economía”, y la prioridad de la vida humana

“Uno de los dilemas presentes y futuros en nuestro país es la necesidad de implementar en la política pública de salud, de economía, política fiscales y monetaria proactivas que posibiliten una distribución equitativa de los costos de la pandemia”, plantean Dominguez y Weidmann y ahí nomás aclaran: “Nuestro punto de vista es que el dilema salud-economía es falso”.

“La realidad muestra que con aislamiento o sin él, la crisis afectará inexorablemente a la economía”, dicen y enuncias sin rodeos la gran pregunta; “¿Con cuántos muertos la afrontaremos?”.

“Independientemente de la política de salud implementada (aislamiento social vs. liberar la actividad económica) el “día después” una vez superada la pandemia el escenario nacional e internacional va a ser muy difícil”, arriesgan. Y argumentan: “el mundo está en crisis y ha caído el comercio internacional, los flujos de capitales, la producción de bienes y servicios, el empleo, los niveles de pobreza e indigencia”.

 

Impactos

Sobre la economía global, recuerdan que las “estimaciones realizadas por el FMI prevén que la economía mundial se contraiga un 3 por ciento en 2020, un nivel de estancamiento económico superior a la crisis económica de 2008/2009”.

“Asimismo estima el FMI que durante el año 2021 pos-pandemia la economía global crecerá un 5,8 %, a medida que la actividad económica se normalice en el segundo semestre del año 2020, ayudada por el apoyo de fuertes políticas fiscales y monetarias expansivas”, agregan.

“En los países de América Latina y el Caribe, la CEPAL (mayo, 2020) estima una reducción de la actividad económica del 5,3 %, mientras FMI estima una tasa de caída del -9,4%”, recogen.

“La pandemia del coronavirus encuentra a la Región en una situación de debilidad macroeconómica por los permanentes déficits fiscales y consecuente aumento de la deuda pública bruta que pasó a un promedio del 44,8% del PIB en 2019, aunque con un fuerte heterogeneidad entre países: en Paraguay y el Perú representa el 25% del PIB; en Brasil y Argentina del 76 % y 89,4% respectivamente (CEPAL, mayo 2020)”.

Ahora bien, ¿y Argentina?

“La situación macroeconómica argentina viene atravesando un estancamiento estructural de mediano plazo del PBI (y caída del PBI per-cápita) en el periodo 2014/2019. En este sentido, en ese lapso el PBI se contrajo en cuatro de los años (2014, 2016, 2018, 2019) y solo creció en 2015 y 2017 a una tasa promedio del 2,7 %”, revisan y sostienen que “esta combinación de precariedad de la situación macroeconómica doméstica y la crisis global de la pandemia, junto a la política de aislamiento social, han producido un impacto negativo inevitable en la matriz productiva nacional, empleo, ingresos, pobreza, así como en las finanzas y el gasto público”.

“Asimismo, el PBI en la Argentina según estimaciones del FMI (junio 2020) descenderá el 9,9%, para volver a crecer a una tasa importante si la pandemia empieza ceder en el segundo semestre de 2020”.

“La regresión de la producción industrial (base 2004=100) fue del 11,5 % en el mes de marzo/abril del corriente año, y si se lo compara con similar mes del año anterior la contracción de la producción industrial es 25,4% (INDEC, 2020)”, apuntan.

Y sobre la industria manufacturera dicen que “experimentó en el periodo 2016/2019 un claro proceso de destrucción de establecimientos y del empleo, particularmente de la PyMES. El índice de Producción de la Industria Manufacturera presentó una tendencia decreciente en los años 2018 y 2019, que se agudiza en los primeros meses del corriente año por la contracción de la demanda agregada producto de la pandemia”.

Argumentas con más cifras que dan cuenta de la contracción de  la economía y predicen que “produjo y producirá efectos sociales muy fuertes, como el crecimiento del desempleo, la caída de los ingresos y el aumento el de la pobreza e indigencia”.

“Para morigerar los graves efectos sociales y económicos, como también han efectuado los países, se está empleando alrededor del 5% del PBI”, señalan y agregan: “compuesto por el 2,7% en el Gasto Público, 0,4% en reducción de los recursos de la recaudación, y el 2,0 % del PBI en facilidades financieras (IFE, Programas de empleo, salarios del sector privado), que ascienden a $ 1.415.499 millones”.

 

Elementos conclusivos

Valoran la prioridad de la salud de la población por sobre la economía porque consideran que “el deterioro dramático” de la economía “se hubiera dado con o sin la políticas de aislamiento social, ya que la crisis producida por el Covid-19 es a escala global”.

Este momento tiene “algunos rasgos de la Gran Depresión de los años ´30, y en menor medida de la Crisis estructural de 2008 de los países Centrales”, observan.

Se preguntan, “ya que las soluciones de las crisis no han podido resolverse con herramientas conocidas y tradicionales del pensamiento económico tradicional”: “¿Qué rol deberá jugar el Estado en esta nueva normalidad?, ¿nos dejará alguna enseñanza esta pandemia sobre sus causas? ¿Es posible esperar importantes cambios en el capitalismo global de valorización financiera en la que el negocio especulativo es más importante que la producción de bienes y servicios reales?”.

“Una de las enseñanzas de la pandemia es que la actividad privada de la salud solamente sin participación del Estado es incapaz de solucionar estas pandemias”, ven como elemento conclusivo.

“Las políticas fiscales y monetarias, en especial en nuestro país, donde hay elevada evasión impositiva, muestran lo imperioso de mejorar la administración tributaria, así como la reducción de los impuestos regresivos y la progresividad de los mismo, así como aplicar una contribución por única vez sobre la riqueza como se aplica entre otros países del mundo”, también marcan.

“Las políticas deben estimular la economía y el empleo, con préstamos a bajas tasas de interés, así como ayuda financiera a sectores específicos, incluido el sector de la salud”, recomiendan.

En cuanto a la reducción de los ingresos, “debe ocuparse de realizar transferencias a los desempleados de los sectores formales e informales, así como asistencia financiera para el pago de salarios”.

“Apoyar a las empresas, el empleo y los ingresos, ampliar la protección social a toda la población, aplicar medidas de mantenimiento del empleo, ofrecer a las empresas ayuda financiera/fiscal y otros medios de alivio”.

“Proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo, reforzar las medidas de SST, adaptar las modalidades de trabajo (por ejemplo, el teletrabajo), prevenir la discriminación y la exclusión, poner la sanidad a disposición de toda la población, y ampliar el recurso a una licencia remunerada. Realizar acuerdos y diálogo social para fortalecer la capacidad y la negociación de las organizaciones de empresarios y de los trabajadores”.

La Administración Fernández “deberá resolver la caída del ingreso por la aplicación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), así como la asistencia de emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), aportando el 50 % de los salarios de los trabajadores formales, y créditos a monotributistas”, advierten por último.

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