El Centro de Estudios de Económicas de UNER analizó comparativamente el escenario. De momento descarta un proceso similar aunque advierte por situaciones imprevisibles.
Por Exequiel Flesler
El Centro Interdisciplinario de Estudios de la Facultad de Ciencias Económicas (CIEFCE) de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) elaboró un nuevo informe de coyuntura, en este caso aborda uno de los temores del momento. ¿Vamos a una hiperinflación como en 1.989? “Inestabilidad económica y dinámica de los precios en la Argentina actual: un breve examen comparativo con la situación 1988/89«, es el título del trabajo.
Vale marcar que el criterio para determinar a la hiperinflación es un aumento mensual de precios superior al 50%.
«La persistencia del proceso inflacionario en la economía argentina de los últimos años y, particularmente, la aceleración de los precios al consumidor desde marzo de 2022, en un escenario de inestabilidad general, sumada a la incertidumbre provocada por la salida del anterior Ministro de Economía, Martín Guzmán, traen a colación un tema caro a la memoria histórica de los argentinos: los episodios hiperinflacionarios de 1989 y 1990, con toda su secuela asociada de crisis política y social», marca el informe en la introducción. De igual modo, aclaran que «las comparaciones intertemporales en plazos tan largos deben tomarse con extremo cuidado, puesto que subyacen cambios institucionales y estructurales en el escenario externo e interno, además de los problemas de coyuntura siempre cambiantes (como la pandemia o la guerra en Ucrania en la actualidad)».
Luego de analizar distintas variables, concluyen que » la actual coyuntura económica y financiera de la Argentina está lejos de ubicarse en parámetros cercanos a la situación vivida en el año 1988, antes del estallido hiperinflacionario de mayo de 1989″. En este sentido, sostienen que «no se advierte un escenario de aceleración de los precios de tal magnitud que permita prever niveles de aumentos que superen el 50% mensual en el corto plazo».
Sin embargo, advierten que de darse una «devaluación inmediata en el dólar financiero y falta de dólares para los importadores» se «puede llegar a producir una ausencia de precios en bienes o insumos importados clave». Por ello, «un acuerdo con los sectores exportadores puede destrabar fuertemente la situación y revertir las presiones cambiarias, aunque probablemente ello implique un contexto de desaceleración del crecimiento».
Consideran que «las convulsiones financieras y económicas de las últimas semanas probablemente redunden en un incremento de la tasa de inflación en los próximos meses y anualizada, y se haya establecido un nivel del tipo de cambio financiero más alto» y también que «las dificultades de coordinación de expectativas en nuestro país y la ausencia de consensos económicos e institucionales de mediano plazo agregan una componente de
incertidumbre adicional que se suma a las persistentes pujas distributivas internas por el reparto del excedente y por la divisa internacional».
Por último, vuelven a descartar un proceso hiperinflacionario aunque dejan una puerta abierta a la incertidumbre: «Aunque resulta claro que no hay condiciones objetivas para esperar un proceso hiperinflacionario en el corto plazo, nunca se debe perder de vista la dificultad de pronosticar conductas humanas, especialmente en una economía fuertemente concentrada. Basta como ejemplo la famosa previsión del reputado economista norteamericano, Irving Fischer, quién en 1929, poco antes del crack de la bolsa de valores de Wall Street, había previsto que las «cotizaciones de la bolsa han alcanzado un alto nivel permanente … espero ver la bolsa mucha más alta que hoy dentro de unos meses».
CIEFCE 47 – debate hiperinflacion







