Las familias están cada vez más fragmentadas, lo que dificulta la contención y el acompañamiento en los tratamientos. Patricia Caro en Malos Perdedores.
El consumo de drogas genera una progresión de daños conocida como “escalera psiquiátrica”: inicia con trastornos del estado de ánimo, sigue con trastornos de conducta, bipolaridad, brotes psicóticos y puede culminar en psicosis irreversible, dijo Patricia Caro, coordinadora de prevención y capacitación en Fundación Ave Fénix.
Un brote psicótico, explicó, implica episodios de violencia, delirios, alucinaciones y crisis de pánico, alternando con estados depresivos. Cuando la psicosis se instala, el paciente requiere tratamiento psiquiátrico especializado y se considera “dual” (adicción + enfermedad psiquiátrica). Las comunidades terapéuticas capaces de tratar pacientes duales son escasas y requieren internación con psiquiatra de guardia permanente.
La dualidad, precisó, puede originarse de dos maneras: personas con predisposición psiquiátrica que desarrollan adicción, o individuos que llegan a la psicosis a raíz del consumo. La marihuana puede desencadenar “psicosis cannábica”, reconocida en manuales diagnósticos internacionales, agregó en una entrevista con Malos Perdedores (Radio Costa Paraná – 88.1 – Lunes a viernes de 10 a 13).
Sustancias más consumidas
En Argentina, las drogas más consumidas como cocaína, marihuana, éxtasis y tusi (“cocaína rosa”) no suelen producir abstinencia física peligrosa, a diferencia de los opiáceos (heroína, morfina) en otros países. “La abstinencia aquí es principalmente psicológica, manifestándose como nerviosismo e inquietud, pero no representa un riesgo vital, salvo en pacientes con daño psiquiátrico avanzado”, resaltó.
Tratamientos
El tratamiento efectivo, enfatizó Caro, requiere “abordaje diario e interdisciplinario, no solo sesiones psicológicas semanales” dado que el adicto “tiende a mentir y manipular. El proceso de admisión incluye evaluación psicológica, psiquiátrica, médica y social. La tasa de recuperación es muy baja: solo alrededor del 3% de los adictos logran rehabilitarse de forma sostenida, siendo aún menor en casos de adicción a heroína. Por ello, es fundamental intervenir tempranamente y no minimizar el consumo, aunque sea eventual”.
El tratamiento ambulatorio, en tanto, exige un garante familiar responsable de controlar conductas, evitar acceso a dinero, restringir salidas y contactos con antiguos compañeros de consumo, y limitar el uso de redes sociales. “La reinserción social y laboral es clave para evitar recaídas”, subrayó, y recomendó que el paciente, tras las primeras fases del tratamiento, realice deportes, cursos o actividades que le permitan construir un nuevo proyecto de vida.
El tratamiento ideal, añadió, se estructura en cuatro fases de seis meses cada una, totalizando dos años. Abandonar antes aumenta el riesgo de recaída. La familia debe estar comprometida, especialmente en tratamientos ambulatorios, ya que su rol es central para el éxito.
Marihuana: riesgos, mitos y uso medicinal
La marihuana “no es inofensiva”, alertó Caro, y sostuvo que su consumo “puede desencadenar psicosis, especialmente en personas con predisposición genética. El discurso de la ‘marihuana medicinal’ es engañoso: el efecto terapéutico proviene del CBD (cannabidiol), un componente que debe ser aislado y sintetizado en laboratorios de alta complejidad. El THC (tetrahidrocannabinol), presente en toda marihuana no procesada, es droga de abuso y puede causar daño psiquiátrico. Los preparados caseros no garantizan la ausencia de THC ni la pureza del CBD, por lo que no son seguros ni efectivos como medicinas”.
El consumo recreativo de marihuana puede no llevar a la adicción, pero siempre existe el riesgo de daño psiquiátrico, cuya velocidad depende de la frecuencia de consumo y la predisposición individual, advirtió.
Fuente: Radio Costa Paraná – Entre Ríos Diario







