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17/09/2026

Advierten sobre el impacto de El Niño en las cadenas productivas entrerrianas

El CIEFCE de la Facultad de Económicas de UNER elaboró un informe. Entrevista al economista Germán Orsini.

En una nueva entrega del Informe de coyuntura del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Facultad de Ciencias Económicas (CIEFCE), Germán Orsini, Nadia Flores y Erica Martínez escribieron “Vulnerabilidad hidrometeorológica y su impacto en las cadenas de valor sectoriales: el caso de la provincia de Entre Ríos”.

Entre Ríos atraviesa un escenario de alerta hídrica, caracterizado por tormentas severas y por la posible evolución de un episodio de El Niño durante el verano 2026-2027, que podría incrementar las precipitaciones sobre el Litoral.

A esto se suma el seguimiento de los niveles de los ríos Paraná y Uruguay, debido al riesgo de crecidas y anegamientos. Este escenario podría generar impactos sobre distintos sectores productivos.

Orsini, uno de los autores del informe, durante una entrevista con Malos Perdedores (Radio Costa Paraná – 88.1 – lunes a viernes de 10 a 13), indicó que el fenómeno de El Niño “podría afectar simultáneamente a las cadenas de valor de Entre Ríos por dos vías: la crecida de los ríos Paraná y Uruguay, asociada principalmente a lluvias intensas en el sur de Brasil, y las precipitaciones abundantes dentro del territorio provincial. La combinación de ambos factores sería más compleja que una crecida fluvial aislada, porque también comprometería caminos rurales, producción, logística, viviendas y servicios”. Las proyecciones ubican los mayores riesgos entre noviembre y diciembre, después de un posible aumento de lluvias en Brasil desde octubre; para enero y febrero se espera una disminución relativa del fenómeno, aunque las predicciones tienen márgenes de error.

Sectores directamente afectados

Ante este escenario, Orsini señaló que los productores ganaderos que engordan sus animales en las islas ya comenzaron a trasladar parte de sus aproximadamente 500.000 cabezas hacia tierra firme. “Esto genera costos de transporte, personal para controlar y manejar los animales, vigilancia del pastoreo y compra de suplementos alimentarios que no eran necesarios en las islas, donde los límites naturales facilitan el control del ganado”.

La lechería, por su parte, también sufriría porque el traslado de animales “incrementaría la competencia por el suelo y elevaría los cánones de arrendamiento de los terrenos destinados al pastoreo”.

La apicultura, en tanto, enfrenta “el traslado de colmenas desde las islas, controles sanitarios adicionales y prevención de enfermedades. Al relocalizarlas, los productores deben afrontar transporte y alquiler o disponibilidad de nuevos terrenos, con el riesgo de que agroquímicos utilizados en esas zonas afecten la producción de miel”. La falta de tierra firme también puede retrasar la siembra de cultivos de verano y “una implantación tardía reduce el desarrollo y el rendimiento futuro”, advirtió..

Mientras, el turismo de la costa del río Uruguay sería otro sector centralmente perjudicado, especialmente las playas, la pesca, hoteles, restaurantes y comercios vinculados a la temporada de verano. “Si las lluvias o las crecidas impiden la actividad turística, el impacto se sumaría a un contexto general de baja actividad económica y podría requerir asistencia específica para sostener a los establecimientos afectados”, observó Orsini.

 

Producción, caminos y logística

La actividad forestal de Concordia, asimismo, podría verse afectada por el anegamiento. “El exceso de agua pudre raíces, dificulta la extracción de árboles y encarece la producción maderera”, explicó, al tiempo que subrayó que en los campos arroceros “la sobrecarga hídrica aumenta la humedad del grano, exige más secado y eleva el consumo de energía eléctrica”.

Las lluvias locales, además, deteriorarían los caminos rurales e impedirían retirar leche, aves, huevos y otras producciones. La leche constituye “un problema crítico porque se produce diariamente” y si no puede transportarse, “debe desecharse”. Las comunas, juntas de gobierno y organismos de Vialidad tendrían que reparar caminos y asistir a los productores, con un aumento de los costos logísticos. También podrían verse afectadas ciudades como Feliciano, La Paz y Gualeguay por desbordes de arroyos y lluvias locales, aun cuando no estén directamente amenazadas por los grandes ríos.

La pesca, igualmente, sufriría daños en redes y otras herramientas debido al aumento de la corriente y del volumen de agua, particularmente en el Paraná. “Aunque representa una proporción menor del producto provincial, sus pérdidas pueden demandar asistencia financiera”, evaluó.

 

Impacto social y respuesta pública

Las inundaciones registradas en 1983, 1998, 2015 y 2023 obligaron a trasladar y asistir a unas 25.000 personas. Concordia debería prever como mínimo unas 8.000 plazas para eventuales evacuados, además de colchones, alimentos, transporte y atención básica. La zona del río Uruguay presenta el mayor riesgo de traslado de población; en la costa del Paraná, el impacto esperado se concentra más en la pesca y la ganadería isleña.

Orsini, ante esta realidad, propuso “anticipar un fondo de emergencia y mecanismos de respuesta antes de que se concrete el escenario adverso. Los Gobiernos nacional, provincial y municipales deberían coordinar fondos de crisis, asistencia directa a familias evacuadas y créditos a tasas razonables”, entre otras medidas.

Informe nuevo inundaciones

Fuente: Radio Costa Paraná – Entre Ríos Diario