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20/08/2026

Alberto Kornblihtt: “hay una serie de medidas que son asesinas para el sistema científico-técnico argentino, pero fundamentalmente para nuestro país”

El científico participará de un encuentro abierto a la comunidad y dará una charla titulada “La ciencia en la Argentina de la motosierra”. La actividad se realizará el jueves 20 de agosto, a las 19:30, en el Auditorio Rodolfo Walsh de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, Buenos Aires 389, Paraná.

El doctor Alberto Kornblihtt participará de un encuentro abierto a la comunidad en el que se analizarán las perspectivas del sistema científico, tecnológico y universitario argentino. Será durante una charla, titulada La ciencia en la Argentina de la motosierra, donde también invitará a reflexionar sobre el papel de la ciencia, la investigación y la educación al servicio de la sociedad. “Hay una serie de medidas que son asesinas para el sistema científico-técnico argentino, pero fundamentalmente para nuestro país”, dijo el científico a Malos Perdedores y a Entre Ríos Diario.

Consultado por cómo está la ciencia en la Argentina de la motosierra libertaria, Kornblihtt fue tajante: “Es feroz y es una gran pena para el país, no solamente para los científicos y tecnólogos de distintos ámbitos”. Sin embargo, comenzó rescatando aspectos positivos: “Voy a empezar por lo positivo, la Argentina tiene una tradición en ciencia y tecnología histórica, destacada en Latinoamérica. Nuestros colegas de los países latinoamericanos admiran la calidad de nuestra ciencia, los logros de nuestra ciencia, no solamente en aspectos básicos, sino en aspectos de aplicación. Argentina produce satélites, produce reactores nucleares que se exportan, produce organismos modificados para sobrevivir en condiciones extremas como la sequía, produce vacunas. Pero aún si no produjera todo eso, que sí lo produce, tiene una tradición de educación en las universidades estatales argentinas que ha generado figuras de renombre internacional, profesionales de renombre internacional, que contribuyen a la cultura de nuestro país. No solamente en el pensamiento aplicado, sino también en el pensamiento crítico y el aspecto cultural, si usted quiere, o social, que cumple la investigación científica”.

“Ahora bien ¿por qué digo que es una situación triste? Porque el gobierno ha implementado un plan de destrucción, de reducción de lo que era el 0,3% del PBI dedicado a ciencia y tecnología, que ya era bajo en términos internacionales en 2023, a un actual 0,14%. En fin, hay una serie de medidas que son asesinas para el sistema científico-técnico argentino, pero fundamentalmente para nuestro país”, cerró el biólogo.

Ante este presente, aparece irremediablemente una duda: ¿desde dónde se tendrá que recomenzar cuando finalice el proceso libertario?

“El punto más débil son los recursos humanos -aunque es un término que no me gusta utilizar, porque es un medio empresarial-, reconoció y siguió: “porque son los más afectados. Son los jóvenes que contaban sus carreras o sus deseos de hacer ciencia en nuestro país”. Al respecto, sugirió que “las primeras medidas que debería tomar un gobierno que realmente apoye la ciencia y en la tecnología, debería ser recuperar la expectativa, mejorar becas y salarios para los jóvenes y que quieren hacer ciencia y tecnología en la Argentina”.

También describió que “hay grupos que por desfinanciamiento en este momento están sufriendo una interrupción de sus investigaciones y eso tiene un costo muy grande porque la investigación no se frena en el resto del mundo y cuando querés retomarla ya se perdió la carrera. Pero tenemos en nuestra formación como científicos y universitarios una larga tradición de resiliencia y de sobreponernos a circunstancias adversas. Debo decir que como esta que vivimos ahora nunca vivimos en democracia, si por supuesto en dictadura ocurrió algo mucho peor. Pero digamos que en democracia si hemos tenido otros periodos de ajustes, nunca fue de la gravedad y profundidad de este”.

“Yo tengo expectativas que de cambiar el gobierno, aunque va a ser bastante duro para quien ejerza la primera magistratura, se va a tener que reinstalar el mismo interés en la ciencia y la tecnología y para ello va a contar con las generaciones intermedias y adultas, como la mía y los mayores para dar para esa tarea”, propuso y reconoció que “por suerte, durante las gestiones kirchneristas se hizo mucha obra de ladrillo. Se han generado muchos institutos de investigación en todo el país. Y eso por ahora va a ser difícil destruirlo  un corto plazo, pero es un valor importante para la reconstrucción del sistema”.

Sobre la relación de la investigación científica con el mundo privado dijo que “la inversión en ciencia y tecnología del mundo privado en los países centrales es significativa. Pero tan significativa que apuesta a la etapa de desarrollo de los conocimientos básicos generados en la ambiente estatal. Esto es cierto, tanto en Estados Unidos como en China. Porque las empresas pueden invertir mucho, pero no van a invertir en proyectos de alto riesgo. El único que puede invertir en proyectos de alto riesgo es el Estado. Aunque hay que decir que tienen que ser racionales, originales y no tienen que redescubrir la pólvora en los proyectos de investigación básica. Pero son de alto riesgo porque no siempre las hipótesis que se plantean, por más robustas que sean, dan por resultado un servicio o un bien. Entonces el Estado en todo el mundo invierte en el alto riesgo y los privados invierten en todas partes del mundo. El problema es que en la Argentina, las mismas multinacionales, no tienen laboratorios de ciencia básica ni aplicada. Salvo las excepciones de industrias argentinas, lo que hacen es importar a granel la droga, el medicamento, fraccionarlo, acondicionarlo y comercializarlo a precios que ya se sabe que están por encima de los productos. Entonces, es bueno plantear que las instituciones farmacéuticas pongan laboratorios de investigación que absorban los doctores generados en las universidades públicas o que paguen un impuesto adicional que esté dedicado a la investigación en temas biomédicos, por ejemplo. Pero ese tipo de soluciones o de leyes, tiene que ver mucho con la voluntad del gobierno de empujar al sistema científico”.

Por último, consultado por cómo es posible la ciencia en nuestro país en esta era de la motosierra, pensando en los trabajadores y las trabajadoras del sector, sostuvo que “en realidad parece un milagro que sea posible, porque se redujo el 40% del poder adquisitivo de los salarios y de las becas. Porque se está echando gente de distintas instituciones. Es descorazonante pero por el otro lado también nos da fuerza para resistir. Y hay manifestaciones de apoyo, de hecho el miércoles pasado hubo una concentración con el lema Ponete la camiseta para defender a la ciencia argentina. La resistencia existe. Va a ser difícil que este gobierno sea sensible a ello, pero cada vez es más gente la que se da cuenta de que lo que hace el gobierno está mal y está mal no solo para los implicados sino para el país y para su futuro. Hay algunas cosas que si no cambia el viento van a cambiar cuando cambie el gobierno”.

 

Sobre Alberto Kornblihtt

Alberto R. Kornblihtt es licenciado en Ciencias Biológicas y doctor en Ciencias Químicas por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es profesor emérito de esa unidad académica, investigador superior del CONICET en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE-UBA) y miembro extranjero de la National Academy of Sciences de Estados Unidos, de la Académie des Sciences de Francia y de la Academia Brasileña de Ciencias. También integra la Academia de Ciencias de la Argentina.

Entre Ríos Diario