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09/09/2026

Un investigador que estudió la población de Malvinas analizó las migraciones y la vida en las islas

Entrevista a Gustavo Peretti, profesor en Geografía y docente-investigador de UNL y de UADER. Contó cómo cambió la población después de la guerra, la diversidad de nacionalidades, el aislamiento y las restricciones a la simbología argentina.

Gustavo Peretti estuvo una semana en las Islas Malvinas. No fue como turista ni como parte de una delegación política: viajó como investigador para estudiar la población, las migraciones y las transformaciones que atravesó el archipiélago después de la guerra de 1982.

Profesor en Geografía, docente-investigador de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), Peretti integró en 2016 un proyecto de investigación sobre las redes migratorias hacia las islas, con especial atención a la población no británica. La UNL confirmó entonces que el equipo realizó una estadía de una semana en Malvinas como parte del trabajo de campo.

Años después, aquella experiencia sigue siendo una fuente para analizar una realidad que, según el investigador, muchas veces queda reducida al conflicto por la soberanía. En diálogo con Malos Perdedores (Radio Costa Paraná – 88.1 – lunes a viernes de 10 a 13), Peretti contó cómo es la vida cotidiana en las islas y qué encontró cuando pudo observarla desde adentro.

 

Una población de múltiples nacionalidades

Uno de los aspectos que más llamó la atención del investigador fue la diversidad de la población.

Las islas tienen actualmente alrededor de 3.500 habitantes y, según explicó Peretti, aproximadamente la mitad nació allí. El resto está compuesto por personas llegadas desde distintos lugares del mundo.

«El último censo dio que los habitantes de las islas provienen de 60 nacionalidades distintas», señaló.

El dato coincide con investigaciones previas de la UNL, que ya habían detectado una fuerte presencia de población extranjera y un papel central de las migraciones en la evolución demográfica de Malvinas.

La composición poblacional no es un dato menor. Para Peretti, permite observar cómo las islas fueron modificándose particularmente después de 1982.

Durante buena parte del siglo XX, la población se mantuvo alrededor de los 1.800 habitantes. Después de la guerra comenzó una transformación económica que produjo un importante ingreso de trabajadores y nuevos habitantes.

La expansión de la actividad pesquera tuvo un papel central. También se realizaron obras de infraestructura, se construyeron nuevos servicios y se desarrollaron tareas vinculadas con el desminado de las zonas afectadas por el conflicto.

«Todas estas obras requirieron mucha mano de obra», explicó.

Ese proceso atrajo trabajadores de distintos países. Entre ellos, una importante comunidad chilena. Algunos llegaron con contratos laborales por períodos determinados y regresaron luego a sus países de origen. Otros se quedaron y terminaron radicándose.

La investigación de la UNL ya había advertido que las migraciones constituyen un componente fundamental del crecimiento poblacional de las islas y que existen tanto desplazamientos temporales como permanentes.

 

El dinero que llegó después de la guerra

Peretti también describió una transformación económica profunda.

La pesca modificó las finanzas de las islas después de 1982 y permitió financiar obras de infraestructura y mejorar las condiciones materiales de vida. Estudios posteriores en los que participó el investigador señalaron que el PBI del archipiélago pasó de unos 8 millones de dólares en 1985 a 330 millones en 2018, con la pesca como principal actividad económica.

Ese cambio también puede verse en las viviendas.

Según Peretti, todavía quedan algunas construcciones más antiguas y humildes, pero las viviendas nuevas muestran un nivel de confort muy superior al de décadas atrás.

El paisaje urbano, de acuerdo con su descripción, es el resultado visible de una transformación económica que comenzó después de la guerra.

 

La relación con Argentina

Pero si hay una cuestión que aparece como una constante en el relato de Peretti es la relación con Argentina.

Durante su trabajo de campo realizó entrevistas con habitantes de las islas e incluso con funcionarios del gobierno local. Su conclusión fue que existe una fuerte desconfianza hacia el país.

«Argentina es una amenaza para los isleños», afirmó.

El investigador explicó que esa percepción está atravesada por la guerra y por la enorme diferencia demográfica entre las islas y el continente.

«Son 3.000 habitantes, son casi 50 millones enfrente», planteó.

Según Peretti, el conflicto de 1982 sigue presente en la memoria de los habitantes. Para ellos, la guerra significó un cambio abrupto de la vida cotidiana.

Eso no implica, aclaró, que exista necesariamente un trato hostil hacia los argentinos que llegan como visitantes. El investigador aseguró que pudo comprobar que el trato hacia los turistas es respetuoso.

La propia investigación académica que Peretti realizó en las islas buscó, entre otras cuestiones, aproximarse a las formas en que sus habitantes expresan sus posiciones sobre la cuestión Malvinas.

Una vida marcada por el aislamiento

Peretti también habló de una dimensión menos conocida de las islas: la vida cotidiana.

La mayor parte de la población está concentrada en Puerto Argentino, mientras que existen pequeños asentamientos distribuidos por el territorio.

El aislamiento es, para el investigador, una característica determinante.

«Hay una cuestión de aislamiento muy presente», describió.

Las distancias, las condiciones de los caminos y la escasa población fuera de Puerto Argentino hacen que buena parte de la vida social se concentre en esa localidad.

Peretti señaló además una problemática particularmente vinculada con los jóvenes: el consumo de alcohol.

«Es una problemática, sobre todo el tema de la juventud, que es el tema del alcoholismo», explicó.

Según su relato, el consumo es visible incluso en las calles, donde es habitual observar vehículos cargados con latas de cerveza y botellas.

Qué puede hacer un argentino que quiera viajar

La experiencia de Peretti también le permitió conocer las condiciones para visitar las islas.

Un argentino puede ingresar como turista, aunque necesita pasaporte y debe tener en cuenta la limitada frecuencia de los vuelos y el costo de la estadía.

El investigador explicó que existen conexiones desde Punta Arenas y vuelos que, en determinadas fechas, tienen escala en Río Gallegos.

Su propia estadía duró una semana y estuvo dedicada al trabajo de campo.

Después del viaje, el equipo continuó siguiendo la realidad de las islas a través de fuentes locales, entre ellas el periódico semanal Penguin News y contactos establecidos con habitantes del archipiélago.

 

La bandera argentina y las restricciones

Durante la entrevista, Peretti también confirmó que existe una restricción concreta sobre la exhibición pública de símbolos argentinos.

No está permitido, según su experiencia, exhibir simbología argentina públicamente.

El investigador relató una situación que le contaron durante su estadía. El equipo se había alojado en una vivienda vinculada a un hotel administrado por ciudadanos chilenos. Allí, una empleada les contó que habían tenido que retirar una bandera argentina colocada en un pequeño mástil de la vivienda.

También mencionó situaciones en las que se llama la atención a personas que circulan con indumentaria identificada con Argentina.

Es una de las expresiones concretas de la tensión que, según Peretti, continúa existiendo alrededor de la identidad y la soberanía.

Investigar para conocer qué pasa en Malvinas

Peretti continúa trabajando sobre la cuestión Malvinas. Parte de su investigación también lo llevó a Tierra del Fuego, donde analizó cómo se vive la cuestión del archipiélago desde el extremo sur continental.

Incluso existe la posibilidad de regresar a las islas, aunque el financiamiento aparece como uno de los principales obstáculos.

El costo no se limita al viaje. Permanecer una semana en Malvinas también representa un gasto importante para un equipo universitario.

Pero para el investigador hay una razón que justifica el esfuerzo: conocer qué sucede efectivamente en las islas.

«Si pretendemos recuperar las Malvinas o que flamee la bandera, el deseo siempre manifiesto, también es necesario saber qué pasa en las islas», sostuvo.

Y planteó una pregunta que atraviesa buena parte de su trabajo: qué ocurre con quienes viven allí desde hace varias generaciones.

«Hay habitantes que viven y que son de varias generaciones. ¿Qué pasa con esos habitantes?», se preguntó.

Para Peretti, estudiar esa realidad no implica abandonar el reclamo argentino de soberanía. Por el contrario, supone incorporar información y conocimiento sobre una sociedad que existe más allá de las discusiones diplomáticas.

«Para eso sirve la universidad y para eso sirve investigar», concluyó.

Fuente: Radio Costa Paraná – Entre Ríos Diario